2.000 años de historia
Las termas romanas ocupan un espacio
rectangular, en torno al manantial, con dos
salas longitudinales de diferentes dimensiones
con cubierta abovedada, a las cuales
se adosaron las salas anexas del baño de
recreo (S. I d. C.). En época islámica serán
reutilizadas con algunas remodelaciones,
incorporándose ya en el siglo XIX a la nueva
construcción del Hotel Balneario.
Sobre los restos arqueológicos, el nuevo
edificio diseñado por el arquitecto Alberto
Ibero está concebido para acoger este
singular yacimiento, protegido e integrado
entre sus modernas estructuras lineales de
hormigón visto, cristal y pilares metálicos.
El resultado son dos interesantes volúmenes
en este gran espacio cultural al pie del
Cerro del Castillo y junto a la Iglesia de San
Lázaro Obispo.
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